miércoles, 28 de julio de 2010

lunes, 26 de julio de 2010

El Secreto De Sus Ojos


“Pues entonces empesa por el principio…” una simple frase que invita a la remembranza inconclusa, que le de material a la novela del protagonista y que nos adentra en la resolución de lo que el tanto y tantas veces postergo; “El Secreto de sus Ojos” mereció largamente el Oscar que se le otorgo en marzo, lo cual nos hace ver que no todo esta podrido en la “prestigiosa” academia, y que por el contrario, aun se puede creer en algunas de sus cuestionadas decisiones… para mi es un primer acercamiento al director Juan Jose Campanella, o al admirado actor Ricardo Darin, de la muy aclamada y pendiente para mi “Nueve Reinas”, y es de las pocas, poquísimas películas argentinas que he visto (no podría mencionar ninguna en este momento) todo lo cual la convierte en una muy grata sorpresa para mi y me abre un espacio inédito por donde descubrir nuevas opciones; en cuanto al film en si, discurre entre el policial (gran escena la de la persecución en el estadio), el drama, el romance y un toque de comedia (no por nada esta el gran Francella en el reparto) tópicos que hacen mas creíble y asimilable la pela, pero sobre todo, que nos mantiene enganchados hasta su resolución; los saltos temporales hacen lo suyo en implantar las conjeturas y explicaciones, mientras que los diálogos, coloquiales y en cierto punto teatrales, nos identifican con nuestro universo latinoamericano, sin recurrir a clichés ni efectismos desmedidos; mención aparte la trama romántica, de miradas, de silencios, de imposibilidades; tal vez algo edulcorada pero definitivamente entrañable.
Entonces estamos frente a un film hecho de personajes tan bien delineados y de factura tan correcta que vuelve universal esta historia de porteños, de argentinos, una minima muestra de Latinoamérica que le dice al mundo que aquí vivimos y nos matamos con tanta o mas pasión que en el mundo angloparlante, pero sobre todo, mas allá del idioma y de los personajes nos muestra que simple es hacer buen cine si hay talento, ganas y una cámara. -Será muy difícil ahora…- -No me importa…-

Peloton



El señor Oliver Stone, autor de destacadísimos títulos como “Natural Born Killers”, “The Doors”, “JFK” o “Platoon”, salio por estos días en algunas portadas, acompañado de cierto presidente sudamericano con el que muchos francamente no comulgamos, y al que recientemente ha dedicado un documental que amenaza con tener segunda parte… y bueno, esta en pleno derecho de tener una posición política digamos, resistida, lo cual no hace mella en el valioso legado que nos ha dejado en el devenir de su prolífica carrera, ni en los futuros proyectos que lo vuelvan a poner en la palestra. Entonces, separando papas de camotes, podemos ahondar en lo que realmente nos importa como publico, sus películas, y dejar la política a los rateros, perdón a los políticos. Aunque si damos una ojeada a su azarosa biografía, podríamos entender el porque de esa postura siempre critica al modo en que se llevan las cosas en su país, así como podríamos entender que nadie nos podía ofrecer una visión mas acertada de lo vivido en Vietnam, ya que el lo sufrió en carne propia: me refiero a “Platoon”. Estelarizada por quienes en ese momento estaban empezando a forjar su leyenda, y que hoy, en menor o mayor medida, hacen la diferencia en la industria: nombres como Charlie Sheen, Forrest Whitaker, Johnny Depp, y sobre todo, William Dafoe (para la posteridad su dramática escena final), quien sin dejar de poner ese acento único de quieto desenfado en sus personajes, da una muestra descarnada de su versatilidad. Y así como el, todos los mencionados y varios mas a quienes el paso del tiempo no asentó tan bien, ponen su máximo esfuerzo en mostrarnos una historia cruda, una historia sin héroes ni proezas bélicas, nos muestran a un puñado de hombres confundidos, buscando desesperadamente la salida a un infierno que no eligieron, que no soportan y que no alcanzan a entender… y esa desnudes emocional nos atrapa en la atmosfera siempre reconocible de Stone, apoyándose en la música, en la agresividad del ambiente, uniéndonos al viaje decadente que realiza el protagonista, un chico que se enrola voluntariamente al ejercito porque esta cansado de su vida, indignado de la injusticia que significa ver el que solo la gente pobre y segregada de su país es la enlistada y encargada de devolver los ideales de paz y libertad que les vendieron; pero al poco tiempo cae en cuenta del error que cometió, del que se arrepiente pero del que no hay vuelta atrás: tiene que avanzar, cual dante sesentero, en medio de toda la podredumbre, viendo como sus propios compañeros y el se transforman en los monstruos que siempre dijeron repudiar, tiene que avanzar hasta lograr la redención, hasta justificar toda esa miseria y justificarse el; finalmente caerá en cuenta que lo que le toco vivir nunca lo dejara, y esto es una carga y una responsabilidad que la mayoría no atisbara a comprender… “… la guerra realmente era con nosotros mismos…” es parte del monologo final de la cinta, y solo podría agregar que refleja claramente la intención del director: la de hacernos ver que mas allá de las justificaciones e intereses alrededor de los conflictos, lo que final e imperecederamente queda es el dolor.
Nadie gana en las guerras. Al final, todos perdemos algo.

domingo, 25 de julio de 2010

Un Millon de Años Luz


Son las 00:03 del 21 de mayo del 2010, y al menos hasta ayer, no había novedades, ni buenas ni malas, sobre la salud de quien a través de los parlantes suelta justo en estos momentos, afilados y pretenciosos riffs guitarreros, y sobre todo, declama con esa voz entre snob y autoritaria, entre socarrona y cómplice, versos surrealistas que pertenecen a una de las mejores etapas del rock en español.
Seria innecesario entrar en detalles acerca de que paso y que pasara con el gran Gustavo Ceratti, cabeza y símbolo del trió que remeció en dos días consecutivos el estadio nacional, grupo capital que tuve la suerte de ver por fin ese ya algo lejano 08 de diciembre del 2008, pero que muchos, muchos años antes, ya habían marcado en mi y en toda una generación, el camino del southamerican rocker, el derrotero por donde seguirían las mas de las principales bandas de nuestro continente, algunas desaparecidas y otras vigentes, pero todas a la sombra de la creatividad y eterna frescura que emanaban los autores de clásicos como “La Ciudad de la Furia”, “Cuando Pase el Temblor”, “Zoom”, “Juegos de Seducción”…. Es pues ahora, solo cuestión de creer, de que nos mueva la gratitud hacia este personaje que nos ha regalado con su brillantez y excepcional don, momentos felices e irrepetibles de nuestra niñez y adolescencia (como olvidar el ataque de risa con mi hermana, cuando hicimos un muñeco en lego semejando a Ceratti, Alberti y Bosio en su etapa mas glam, y le pusimos Sopa Stereo), y que nos ha enseñado con su música que mas allá de las modas, de las épocas, de los estilos, nos enseño que cuando el arte se despliega, y pasa de ser una válvula de escape personal a ser la voz y sentir de miles, de millones, es entonces que caemos en cuenta que quien pasa por este trance difícil no es solo un cantante, o una estrella, es un compañero de ruta, un capitán de nuestro batallón, que si bien ha caído herido, puede contar con sus soldados, que creen en él, que padece con él y que finalmente saldrán adelante con el…

“despiértame, cuando pase el temblor…”


Gustavo Certti, levántese usted en cuanto le sea posible, lo mas rápido que pueda, y sepa que aun se necesita su voz para ayudarnos a vivir en esta ciudad de la furia…

(26 de julio del 2010, aun sin novedades...)