
Hasta hace muy poco, si uno se daba una vuelta por Saga o Ripley, a gastar su sueldo en los trapos de la temporada, podía ver todavía en un baño de hombres del sótano de Plaza San Miguel, publicidad de “Distric 9”; o al menos la hubo hasta la penúltima vez que fui. Un sardónico reflejo de lo poco que calo por estos Lares una de las pelas mas destacables del 2009, opacada tal vez por otros estrenos de mas arrastre (creo que Harry Potter y alguno de sus 23 capítulos se proyecto por esos días) y también por el inexplicable, al menos para mi, retraso que tuvo su estreno con respecto a otras latitudes (si mal no recuerdo, su proyección en Lima fue en octubre, cuando ya había estado en cartelera gringa en agosto) lo cual genero que mucha gente, incluyéndome, opte por el bendito DVD pirata, restándole posible audiencia cinéfila. Por el contrario en mi caso, una vez que termino la ultima escena del disco pirata (con subtítulos en ruso o ucraniano) supe que tenia que verla en el cine. Convincentemente enmarcada en un formato de documental, como el que hizo celebre “El proyecto de la bruja de Blair” o mas recientemente a “Cloverfield”, la historia contiene una innegable carga política que provoco ciertos escozores, como que se sitúa en Sudáfrica, y la segregación sin sentido contra los alienígenas nos muestra lo que fue el nefasto apartheid; también nos enseña una cara bastante brutal y sórdida de los gangs nigerianos afincados allí, lo que provoco incluso conatos de bronca diplomática por parte de los ofendidos africanos; pero por favor, todo es una ficción y estamos ante una película de alienígenas. Y que película.
Empecemos por mencionar que no nos situamos en Los Ángeles, New York, Alaska o algún otro estado de la gran unión; estamos como mencione en Sudáfrica, y los alienígenas no vienen con armas invencibles a extinguirnos (léase “Independe Day”) ni un musculoso y/o bien parecido héroe (el innecesario remake de “El día que la tierra se detuvo”, u otra vez, “Independence Day”) se enfrentara a todos para salvar a la raza humana; es, al final, una historia de redención. El cobarde, el títere de los superiores, el intolerante e insoportable “héroe” de la historia, es quien acepta al otro, al distinto, al enemigo, y cae en cuenta de que pertenece a ellos, mas allá de lo biológico; su propia raza lo traiciona, lo margina, y paradójicamente, uniéndose a la causa de los visitantes es que encuentra el verdadero sentido de la amistad, del sacrificio, de la “humanidad”;
Todo esto enmarcado en alucinantes efectos, sangrientas muertes, pero sobre todo envuelto en un aire de realismo único, lo que nos hace cuestionarnos sobre que supuestamente nos hace como humanos mejores al resto, y si llegara el día de encontrarnos con una raza distinta a la nuestra, ¿nos comportaríamos realmente como una sola raza humana? ¿O por el contrario nuestras infinitas e insalvables diferencias nos pondrían en una posición vulnerable? Bueno, son interrogantes que van un poco más allá del disfrute de esta muy buena película, pero es el llegar a estos cuestionamientos a través de una creación artística, lo que hace que la misma valga la pena; véanla y saquen propias conclusiones (y por supuesto, sus cuestionamientos)
Empecemos por mencionar que no nos situamos en Los Ángeles, New York, Alaska o algún otro estado de la gran unión; estamos como mencione en Sudáfrica, y los alienígenas no vienen con armas invencibles a extinguirnos (léase “Independe Day”) ni un musculoso y/o bien parecido héroe (el innecesario remake de “El día que la tierra se detuvo”, u otra vez, “Independence Day”) se enfrentara a todos para salvar a la raza humana; es, al final, una historia de redención. El cobarde, el títere de los superiores, el intolerante e insoportable “héroe” de la historia, es quien acepta al otro, al distinto, al enemigo, y cae en cuenta de que pertenece a ellos, mas allá de lo biológico; su propia raza lo traiciona, lo margina, y paradójicamente, uniéndose a la causa de los visitantes es que encuentra el verdadero sentido de la amistad, del sacrificio, de la “humanidad”;
Todo esto enmarcado en alucinantes efectos, sangrientas muertes, pero sobre todo envuelto en un aire de realismo único, lo que nos hace cuestionarnos sobre que supuestamente nos hace como humanos mejores al resto, y si llegara el día de encontrarnos con una raza distinta a la nuestra, ¿nos comportaríamos realmente como una sola raza humana? ¿O por el contrario nuestras infinitas e insalvables diferencias nos pondrían en una posición vulnerable? Bueno, son interrogantes que van un poco más allá del disfrute de esta muy buena película, pero es el llegar a estos cuestionamientos a través de una creación artística, lo que hace que la misma valga la pena; véanla y saquen propias conclusiones (y por supuesto, sus cuestionamientos)





