domingo, 28 de marzo de 2010

Invasión extraterrestre


Hasta hace muy poco, si uno se daba una vuelta por Saga o Ripley, a gastar su sueldo en los trapos de la temporada, podía ver todavía en un baño de hombres del sótano de Plaza San Miguel, publicidad de “Distric 9”; o al menos la hubo hasta la penúltima vez que fui. Un sardónico reflejo de lo poco que calo por estos Lares una de las pelas mas destacables del 2009, opacada tal vez por otros estrenos de mas arrastre (creo que Harry Potter y alguno de sus 23 capítulos se proyecto por esos días) y también por el inexplicable, al menos para mi, retraso que tuvo su estreno con respecto a otras latitudes (si mal no recuerdo, su proyección en Lima fue en octubre, cuando ya había estado en cartelera gringa en agosto) lo cual genero que mucha gente, incluyéndome, opte por el bendito DVD pirata, restándole posible audiencia cinéfila. Por el contrario en mi caso, una vez que termino la ultima escena del disco pirata (con subtítulos en ruso o ucraniano) supe que tenia que verla en el cine. Convincentemente enmarcada en un formato de documental, como el que hizo celebre “El proyecto de la bruja de Blair” o mas recientemente a “Cloverfield”, la historia contiene una innegable carga política que provoco ciertos escozores, como que se sitúa en Sudáfrica, y la segregación sin sentido contra los alienígenas nos muestra lo que fue el nefasto apartheid; también nos enseña una cara bastante brutal y sórdida de los gangs nigerianos afincados allí, lo que provoco incluso conatos de bronca diplomática por parte de los ofendidos africanos; pero por favor, todo es una ficción y estamos ante una película de alienígenas. Y que película.
Empecemos por mencionar que no nos situamos en Los Ángeles, New York, Alaska o algún otro estado de la gran unión; estamos como mencione en Sudáfrica, y los alienígenas no vienen con armas invencibles a extinguirnos (léase “Independe Day”) ni un musculoso y/o bien parecido héroe (el innecesario remake de “El día que la tierra se detuvo”, u otra vez, “Independence Day”) se enfrentara a todos para salvar a la raza humana; es, al final, una historia de redención. El cobarde, el títere de los superiores, el intolerante e insoportable “héroe” de la historia, es quien acepta al otro, al distinto, al enemigo, y cae en cuenta de que pertenece a ellos, mas allá de lo biológico; su propia raza lo traiciona, lo margina, y paradójicamente, uniéndose a la causa de los visitantes es que encuentra el verdadero sentido de la amistad, del sacrificio, de la “humanidad”;
Todo esto enmarcado en alucinantes efectos, sangrientas muertes, pero sobre todo envuelto en un aire de realismo único, lo que nos hace cuestionarnos sobre que supuestamente nos hace como humanos mejores al resto, y si llegara el día de encontrarnos con una raza distinta a la nuestra, ¿nos comportaríamos realmente como una sola raza humana? ¿O por el contrario nuestras infinitas e insalvables diferencias nos pondrían en una posición vulnerable? Bueno, son interrogantes que van un poco más allá del disfrute de esta muy buena película, pero es el llegar a estos cuestionamientos a través de una creación artística, lo que hace que la misma valga la pena; véanla y saquen propias conclusiones (y por supuesto, sus cuestionamientos)

viernes, 26 de marzo de 2010

Dictadura china


Una tremenda disyuntiva y una billetera vacía, me impiden hasta ahora hacer algo que bajo circunstancias parecidas hubiera hecho sin siquiera pensarlo media vez: comprar mi entrada para ver a Guns and roses. Así es, la mítica, extraordinaria y demencial banda caerá por estos Lares olvidados por el señor el 25 de marzo. O, corrección, (y he aquí la maldita disyuntiva) quienes realmente vendrán es Axl y “sus” Guns and roses. No pues, como todos sabemos no esta Slash, Izzy, Duff… seamos sinceros, no esta Slash. Tal vez hasta Duff pudo ser reemplazable. Pero el talento y carisma del guitarrista del sombrero de copa, no. Quien como el para esos solos arrolladores, esas notas sacadas de cuadro, quien tocaría como el esa (per)versión del tema del padrino; recuerdo con mi amigo Paris, que creo que fue quien me los presento, escuchando “Wellcome to the jungle” mientras pintábamos un cuarto de su casa; tendríamos entre 10 y 12 años, y como cualquier chico de esa edad en esos aurorales noventas, me peinaba como Vanilla ice, mis ídolos eran las tortugas Ninja y escuchaba furtivamente (por no darle la razón a mi hermana) los buenos temas que tenia Locomia. Hasta que llegaron estos desadaptados, drogados hasta el vértigo, alcoholizados hasta el delirio, a enseñarme que OK, esta bien, sigue con tus pavadas de mocoso, pero aquí estamos nosotros, y te sacudiremos; no tarde en hacer que me compren mi polo de la cruz con calaveras, en poner mi parche de otra calavera en mis jeans, en hacerle huecos a estos, en pegar sus postes en mi cuarto y por supuesto llenarme de sus casettes. Bendito rock. A despecho de su corta carrera (87-93) lograron ser la banda más influyente de ese tiempo. A despecho también del post-punk aun en vigencia, del reinante grunge, de los New kids on the block, ellos, con su crudo disco inicial, el “Apetitte for destruction”, dejaron el campo libre y al mundo expectante para tomar los noventas con el doble “Use your illusion”, de donde no hubo quien no llorara (paradójicamente) con “Dont cry”, no hubo quien no apreciara la belleza de “November rain”, o apreciara mucho mas la violencia de “Terminator 2” con “You Could be mine”; pero paralelamente al suceso del doble plástico, se acentuaron sus problemas. Seria ocioso repetir las diferencias de prioridades entre los lideres de la banda (Slash quiere mas rock, Axl quiere experimentar, Slash quiere algo mas artístico, Axl mas dividendos), diferencias que hasta la fecha han sido insalvables. Luego del “Spaghetti incident?”, un gran disco de covers, solo hubieron algunas colaboraciones ocasionales, las que desgraciadamente (léase “Symphaty for the devil”) sirvieron para terminar de sepultar la endeble relación entre ellos. Y bueno, varios lustros después, Axl y sus nuevos amigos tocaran esos grandes temas (ah y también los del “Chinese democracy”… bueno) acá en esta nuestra pintoresca ciudad. La mayoría cree y no sin tener razón, que la esencia de una banda esta en su frontman, en la voz que da vida a las canciones, y en este caso no tendría porque ser diferente; pero lo es. Y aun así, ese maldito bichito de la nostalgia, de la juventud perdida, de esos grandes momentos que pasamos (si, ellos, mis amigos y yo) pueden volver, por una noche, por unas horas; en una veintena de canciones podré volver a ser ese adolescente perdido, enajenado, ese que aun hoy me hace cantar a todo pulmón y menear la cabeza… esta bien, me rindo, iré.
Ahora solo falta resolver lo de la maldita billetera vacía.

Nothing else matters


Hoy 19 de enero de 2010, los que amamos la música en general sabemos que marcara un hito en nuestra historia cultural reciente. Por primera vez tocara Metallica acá en mi odiada y querida Lima. Aquellos señores que empecé escuchando en canal 33, que escuchaba furtivamente en los casetes que mi mejor amigo Angel le robaba a su hermano (el álbum negro sobretodo), aquellos que se desmoronaron ante mis ojos a la luz del Load y del Re-Load, al perseguir y hundir a napster, pero sobre todo, al escuchar el inaudible Saint anger; en ese momento firmaron su carta de defunción. Pero todos sabíamos que los jinetes del Apocalipsis no podían morir de una manera tan indigna, sobre todo si partíamos de la premisa (no general) de que el S&M y el Garage Inc eran buenos, no excelentes pero buenos, sabíamos que si tomaban la decisión correcta los tendríamos de vuelta. Y felizmente la tomaron. Si bien Death Magnetic es demasiado deudor de los albunes que los consagraron, era una deuda que no podían dejar de pagar a su gente, aquellos que los llevaron al olimpo musical al que realmente pertenecen. Sabemos que nunca habrá consenso acerca de si es mejor banda que Megadeth o no, que si este álbum es realmente bueno y honesto o no, que si ya están muy viejos o no, que si ya fueron o no. Lo cierto es que esta noche hay un casi sold out, y tendré que pelear empujón a empujón, un lugar regularon para siquiera ver la pantalla. Pero estaré allí. No son mi banda favorita, no soy un fanático que me se todas sus canciones, que tenga el pelo largo y que me vista de negro y calaveras hasta en verano. Amo la buena música en general, la música honesta; en mi ranking personal hay muchas bandas delante de ellos, pero son los únicos metaleros. Compre la entrada mas barata, iré solo, iré tarde, no podré tararear todas las canciones; comprare mi polo solo si encuentro uno barato; pero esta noche será historia, será puro nervio, será brutal; y carajo, estaré allí.
(escrito obviamente el 19 de enero, horas antes de ir a la tocada)

jueves, 25 de marzo de 2010

Esos suspiritos azules


Ya hace algún tiempo que vi “Avatar”, fue la última película que vi el 2009. Y ya medio mundo (tal vez ¾ de mundo) se ha rendido sin más a esta fantástica historia; pero por encima de su espectacularidad en 3d, (bueno, yo la vi en formato normal) del realismo de las animaciones, y de todo el placer audiovisual que nos da esta película, lo que realmente la sostiene es la sencilla, sensible y sublime historia que hay de trasfondo. Los aguafiestas podrán decir afectada historia, sensibilería barata, cursi y que toma ventaja de la coyuntura “ambientalista” (o pose ambientalista, dependiendo como lo lleves) pero creo que cualquiera con un pedazo de corazón en el pecho, puede sentirse llevado por la historia, puede tomar un poco de conciencia y pensar realmente de que lado estamos: de los azules o de los “humanos”. Aunque dura casi 3 horas, sinceramente no se sienten (una y veinte!!!) ya que el ritmo no decae, la historia sencillamente te atrapa. Cameron ha hecho realmente un negocio mas que redondo, superando a la multipremiada, record de taquilla y realmente soporífera “Titanic”, acto que no por tener tantas estatuillas y millones puede ser tan buena como la venden. Ahora, si hablamos de su obra mas interesante a la fecha, “Terminator”, si podríamos decir que “Avatar” se queda un poco corta. “Terminator” fue casi perfecta, la acción, la trama, los efectos, y las estrellas (aunque ese diabólico robot indestructible ahora se dedique a ganar kilos sobre kilos en su burocrático asiento de gobernador). Cameron realmente sabe lo que busca el público. En la misma línea de un Spielberg o un George Lucas, ha escrito con fuego su nombre en el séptimo arte, ya sea por la mencionada “Terminator”, toda una revolución en su época y precursora de la ciencia ficción por venir; ya sea por “Titanic”, (i’m the King of the World!!!) época en que nadie podía (podíamos) dejar de tararear “My heart will go on”; sin olvidar tampoco la gran “Aliens, el regreso”, magníficamente llevada por el y su impactante protagonista, Sigourney Weaver, quien precisamente hace un guiño a la nostalgia en su destacable actuación para “Avatar”; y justamente ahora cierra la primera década de la mejor manera, dejando satisfechos por igual a critica y publico, combinando acción, velada critica social, un poco de romance, majestuosos efectos y fotografía y hasta moraleja.
“Avatar” se posiciona entonces, como la cereza de esta primera década marcada por los cada vez mas realistas trabajos perpetrados en el ordenador, perfección que a veces desentona con historias endebles y actuaciones deplorables pero que felizmente, en esta ocasión, esa perfección técnica esta al servicio de la interesante y comprometida historia que vemos en el ecran. Como debe ser el buen cine.

Zombiecida por naturaleza


Vi hace un par de semanas “Zombie Land”, decidido por los graciosos adelantos que ponían en los cines cuando vi “Avatar”. Y si, fue muy graciosa, no me reí a carcajadas pero si me divertí. Solo que por momentos se percibía una fallida obsesión por hacer una película de Tarantino, sin ser Tarantino. Y hay una diferencia entre eso y tener influencias, referentes; claro que hablar de Tarantino es hablar de homenaje sin tapujos, de influencias a viva piel, tal vez uno que otro copy-paste; pero el a estas alturas ya se forjo un nombre. Tal vez es lo que intenta este nuevo director, pero se tomo muy a pecho eso de que los homenajes se hacen en vida. El argumento es simple y solo valida el hecho de presentar comedia negra, con escenas que pueden resultar repulsivas; allí esta lo mejor del film. Solo que el festín se entrecorta por ratos, haciendo que los momentos digamos, “dramáticos” se sientan sosos, pesados. Felizmente son pocos, ya que la peli en cuestión solo dura 85 minutos. En resumidas cuentas, es buen entretenimiento, para la gente que se divierte (que nos divertimos) viendo tripas y sangre salpicar la pantalla; mención aparte la siempre grata aparición del desparpajado Bill Murray. Solo me queda la interrogante acerca de un hombre: Woody Harrelson. Un actor que demostró su valía en “Natural Born Killers”, si mal no recuerdo, no ha vuelto a tener un papel que lo deje expandirse en esa locura que realmente parece bastante natural; veo Internet y hay películas como 2012, o la misma “No country for oldmen”, en las que no termina de demostrar esa valía; seguramente mas pronto que tarde la gran personalidad que imprime a sus personajes saltara a la palestra nuevamente, y seguro también veremos que no debió ser por todo este tiempo un secundario de lujo; mientras tanto ese vaquero destripador de zombies nos divierte bastante.

Dos veces David




David Lynch. David Cronemberg. Si hace unos 3 años me hubieran preguntado quienes eran, no habría podido responder con claridad. Ahora están en mi lista (nueva por cierto) de directores admirados. Y es que de un tiempo a esta parte aprendí a disfrutar y reconocer la muñeca de directores como ellos, que realmente tienen un modo peculiar de impregnar sus cintas de sus bizarros puntos de vista. Un ojo medianamente entrenado puede reconocer una película de ellos, lo cual no quiere decir que caigan en lugares comunes, solo que hay un estilo reconocible… hace como un año vi “Una historia violenta”. No sabia en ese momento que se trataba de un film de Cronemberg, lo vi porque me parecía un argumento interesante, y una forma distinta de ver a Vigo Mortensen, afeitado y sin espada. La experiencia fue sobresaliente. Si bien no podría decir que es uno de mis Films favoritos, acaparo mi interés, sobretodo por ese aire de desasosiego, tal vez una certeza de que las cosas iban a salir mal; hace unos meses mi amigo Juan Carlos me presto una peli, “Blue velvet”, recomendándomela. Sobrepaso mis expectativas por mucho. Una película oscura, enferma, intrigante, que sin embargo encierra belleza pura, en la música, en la desgarradora tristeza y desesperación del personaje de Isabela Rossellini, en el amor entre los personajes principales; realmente una película completa y demasiado recomendable. Fue allí cuando repare en el nombre del director. Lynch. El mismo del que leí repetidas veces los argumentos de películas como “Eraserhead”; allí descubrí su valor. Con estos argumentos encima, unas excursiones por polvos azules me permitieron adquirir la mencionada “Eraserhead”, “El hombre elefante”, “Existenz” y “Crash”. La primera tal vez peca de incomprensible, de sui generis, pero es un buen ejercicio de cine libre, sin parámetros, algo que quien de repente se gasta dinero en ir a ver el estreno de la semana (pop corn en mano) podría bien invertir en el DVD (pirata, de rigor) y ver que hay una orilla opuesta, una manera diferente y hasta retorcida de hacer cine. “El hombre elefante”, tal vez mas apegada a las convenciones del cine dramático, realmente fue una experiencia sobrecogedora, que me hizo llorar mucho como hace tiempo no lo hacia una película. Coincidentemente ambas pelis (de las primeras de Lynch) están en blanco y negro, resaltando el ambiente onírico de la primera y el drama a flor de piel de la segunda. “Existenz”, es una muestra de cómo se hace ciencia ficción sin depender de los efectos especiales, una historia truculenta, con escenas grotescas que son parte del universo Cronemberg, como “Crash”, poco digerible historia de sexo, fetiches y sangre, pero sobre todo desbordante de humanidad, esa humanidad que mantenemos oculta, ese lado retorcido, sucio, visceral y violento que no mostramos en las entrevistas de trabajo, pidiendo un crédito en una tienda por departamentos o tratando de conquistar a la chica o chico de turno; todos los que tengan ojos para ver la obra de estos modernos maestros del cine de vanguardia, abran sus mentes, y déjense llevar por las sensaciones y el instinto, todo lo que nos sale de la entraña; dicho todo esto solo me queda juntar un poco de dinero, volver por polvos azules y conseguirme “Mulholland dr”, “Videodrome”, “Iland Empire” y por allí otras de Polanski o Burtom; pero esa es otra historia…