viernes, 23 de abril de 2010

No hay cuchara


Estamos a casi 11 años del estreno de la primera película, a casi 7 de las 2 secuelas, y sin embargo, hay muchas personas y marcianos que aun vemos la ciencia ficción a través del código numérico y de katakana que cae, incomprensible, verde y hermoso por la pantalla del ordenador; y es que hubo un antes y un después de “Matrix”. Es seguramente la saga que he visto más veces (comparable solo a la de “Star Wars”) y es que me genero una fascinación irrepetible, ya que mezclaba casi todos los elementos que despiertan mi avidez: los alucinantes efectos, las artes marciales, la estética oscura, la música electrónica, y sobre todo una historia que cuestiona el ser, el estar, la realidad. Ríos de tinta han corrido alabando hasta el hastío la originalidad de la cinta y otros tantos sacando en cara todas las fuentes de donde realmente se nutren las ideas centrales de la historia; al final todos confluyen ineludiblemente en agrandar su mito, nos guste o no.
Y a pesar de las irregulares actuaciones (es conocida la pétrea expresividad de Keanu Reeves), y otros defectos que al menos desde mi parcializada posición no llego a distinguir, estamos ante una película de culto y de largo aliento. Esta bien, no he visto “Abre los ojos” ni su remake gringo “Vanilla sky”, tampoco el manga del que leí hace unos días “Megazone 23” (que realmente me parece interesante), entonces a mis ojos y a los de mucha gente fue toda una novedad, un universo por descubrir; una de las cosas que me encanto fue la idea del anti-héroe. Pero no sobre el arquetipo del compadrito duro, fuera de la ley, o que se vuelve rudo y acaba con todos mientras suelta alguna frase “graciosa” (léase entupida) muy al gusto del cine de Hollywood; acá el héroe realmente no esta preparado, no se lo cree, y lo poco que nos transmite Keanu (repito, expresivo como una cabeza clava) es esa inseguridad, esa incredulidad, y que a fuerza de necesidad se va reconociendo como el elegido que es; por supuesto me encanta como se maneja esos paralelismos mesiánicos del protagonista, así como el despertar que supone para el la realidad: nada de lo que siempre pensó que vivía… nunca se han preguntado si es así? Nunca han visto la realidad como algo impuesto? Tal vez no estamos atrapados por unas maquinas en un capullo, pero realmente estamos viviendo física y palpablemente nuestras vidas, o las estamos percibiendo? Bueno, creo que estoy desvariando, recordando esos inviernos de noches interminables, en que no había mejor opción que ponerme mi sobre todo negro y largo hasta las pantorrillas, no había rayo solar sin que me pusiera mis lentes de sol (de 10 soles) comprados en el puente de Megaplaza, pero carajo, tenían que verlos, eran iguales a los de Neo, lastima que los perdí en Huaraz… pero sobre todo, una influencia que hasta ahora prevalece fue el pensar, cuando vi el making off de Reloaded y Revolutions: si ese actor occidental puede asimilar tan bien los movimientos de las artes orientales, podría yo?... desde entonces que practico kung fu. Y desde entonces, tras cientos de repeticiones de las 3 pelas y Animatrix, puedo decir que es MI película. La que también cuestiona el uso de la inteligencia artificial y que nos presenta ese futuro apocalíptico, la que hasta hoy, estéticamente, sigue siendo mi favorita, aunque al final como que no pudo safar del enredo que había creado y tuvo una salida algo simplona, y a pesar que la batalla final, aunque espectacular fue demasiado “Dragon ball”; aun con todas las criticas, no haría mas que tirarme hacia atrás, lentes oscuros, saco al viento, y pensar: there is no spoon…

1 comentario:

  1. Oe Compadre eres la Puta Ostia...!!! TE AMOOO...!!! COJONUDO...!!! Ya quisiera tener ese arte critico que tienes tu hermanon... Un abrazote...!!!

    Bacchex Luis...

    ResponderEliminar