Siempre es enriquecedor aventurarse por terrenos poco conocidos, ya que de alguna manera, a un nivel mas instintivo, captaremos lo mejor de esas situaciones ajenas, incomprensibles; y aunque me levante del asiento, prendí la luz, y me quede escuchando por segunda, tercera y cuarta vez la canción del principio y final de la película, supe que fueron casi un par de horas que valieron la pena pasarse sentado en nombre del descubrimiento; y que mejor guia para ese viaje que el señor William Dafoe, quien lleva sobre los hombros, con la naturalidad y aplomo que le caracterisan, el discurrir de una difícil película como “Anticristo”. El y Charlotte Gainsbourg, en partes iguales, nos sumen en el espiral de su particular locura y desvaríos, en escenas bastante explicitas de sexo y violencia, una violencia sorda, indiscriminada y que también hace un guiño a la severidad e incluso crueldad que puede emanar de la naturaleza, una naturaleza que nos ataca, nos repudia, nos vuelve contra nosotros mismos y contra nuestro propio fruto; vagamente pues se atisban las motivaciones sobre la vilesa de sus acciones, ya que la sobrecogedora y cruda belleza de la fotografía acentuada por los silencios, por las miradas que se van perdiendo, nos pierden también, y nos dejan mas interrogantes que certezas… así pues, la película de Lars Von Trier no se queda en la ajustada reseña (una pareja busca olvidar la trágica muerte de su hijo internandose en el bosque, pero extrañas cosas comienzan a suceder) tampoco se ajusta al genero del terror y menos aun se queda en las escenas de sexo, crudas y de una peculiar y enfermiza belleza, en cambio todos estos ingredientes y mas nos llevan mas allá, tal vez por parajes que no lleguemos a comprender, pero por donde definitivamente nos sentiremos incómodos, asustados y casi devorados por la insania, natural y perversa, insania de la que tal vez seamos parte; prologo, tristeza, dolor, desesperacion; epilogo y se repite la misma música, celestial, que oculta y camufla el infierno vivido… si están dispuestos a experimentar, a dejar las convenciones de Hollywood y sus remakes sobre remakes, he aquí una dura prueba inicial. No se arrepentirán.sábado, 14 de agosto de 2010
Anticristo Superstar
Siempre es enriquecedor aventurarse por terrenos poco conocidos, ya que de alguna manera, a un nivel mas instintivo, captaremos lo mejor de esas situaciones ajenas, incomprensibles; y aunque me levante del asiento, prendí la luz, y me quede escuchando por segunda, tercera y cuarta vez la canción del principio y final de la película, supe que fueron casi un par de horas que valieron la pena pasarse sentado en nombre del descubrimiento; y que mejor guia para ese viaje que el señor William Dafoe, quien lleva sobre los hombros, con la naturalidad y aplomo que le caracterisan, el discurrir de una difícil película como “Anticristo”. El y Charlotte Gainsbourg, en partes iguales, nos sumen en el espiral de su particular locura y desvaríos, en escenas bastante explicitas de sexo y violencia, una violencia sorda, indiscriminada y que también hace un guiño a la severidad e incluso crueldad que puede emanar de la naturaleza, una naturaleza que nos ataca, nos repudia, nos vuelve contra nosotros mismos y contra nuestro propio fruto; vagamente pues se atisban las motivaciones sobre la vilesa de sus acciones, ya que la sobrecogedora y cruda belleza de la fotografía acentuada por los silencios, por las miradas que se van perdiendo, nos pierden también, y nos dejan mas interrogantes que certezas… así pues, la película de Lars Von Trier no se queda en la ajustada reseña (una pareja busca olvidar la trágica muerte de su hijo internandose en el bosque, pero extrañas cosas comienzan a suceder) tampoco se ajusta al genero del terror y menos aun se queda en las escenas de sexo, crudas y de una peculiar y enfermiza belleza, en cambio todos estos ingredientes y mas nos llevan mas allá, tal vez por parajes que no lleguemos a comprender, pero por donde definitivamente nos sentiremos incómodos, asustados y casi devorados por la insania, natural y perversa, insania de la que tal vez seamos parte; prologo, tristeza, dolor, desesperacion; epilogo y se repite la misma música, celestial, que oculta y camufla el infierno vivido… si están dispuestos a experimentar, a dejar las convenciones de Hollywood y sus remakes sobre remakes, he aquí una dura prueba inicial. No se arrepentirán.
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